NARCOPUNK

Narcopunk

¡Estúpido, no es necesario saber algo de protones o neutrínica o de lo que sea, es un simple sistema operativo! Va anudado a una base de datos de los ciudadanos y se alimenta a sí misma, desde su inicio, cuando fue una entidad virtual.
Refrigerador. Caja de expansión acústica de aire, entregada so promesa de una vida durable y menor contaminación al largo plazo sin contar el deterioro sutil de tejidos blandos y la fatiga de los metales. Ruido blanco perpetuo, insoportable.
¡Leche! De lo poco que conserva su color original. Ahora es de blatodeos y sobrepasa en nutrientes lo que antes era sangre filtrada de artiodáctilos bóvidos, dejó de ser consumida por la boca y entra por un obturador directamente al estómago.
Silencio espeso, mutación de tímpanos. Cansancio constante, ganas de dormir sin sueño. Estimulación que venden las compañías encargadas de ofrecer tiempos de ensueño como vacaciones.
Sol Cía. Aquel negocio que centra toda la información del otrora ciberespacio, la nube y sus variaciones posteriores.
Humanos, personas. Los que caminan cada vez menos.
Refugiados, todos los que se mojan cuando la lluvia cae y atiborran las calles siempre lluviosas.
Ropa, lista y almidonada por láminas térmicas almacenadoras del calor ambiental, si te sientas en una silla vas planchando tus medias. Desayuno de proteína. Leche de blatodeo. Oscuro. Neón. Puerta. Identificación. Código. Rectificación y envío. Base de comunicación. Refrigeración en lista y por alimentos. Muestras proteínicas de agar. La calle.

Nacionalidades. Dictaduras en casi todos los países, emigrantes: sociedades cosmopolitas a la fuerza. Retoque de gobiernos administrativos unipersonales. —Cada uno es dueño de su futuro; vote por la opción de su preferencia; su voto es secreto—. Sociedad igualitaria. Personas sin género. Colores nocturnos. Lluvia. Combustibles fósil y moleculares. Nanobots en todo lo que lleve algún componente hidráulico. El agua moja al que no puede acceder a la sequía. Por un puñado de miles de créditos nanobotizan tu abrigo, «damm fine coat you’re wearing», me digo.
¡Taxi!
Entretenimiento, la divisa de compra y venta, de recambio. Tú eres un canal, tu vida la puede ver cualquiera, «anytime». Sexo, vistas, suscriptores. El presidente legaliza minerales de éter, cloroformo, carbono de potasio, ácido sulfúrico y queroseno; pasta básica de cocaína. Te crecen más extremidades, los niños nacen multiformes. —¿Cuándo vas a donar tu próximo bebé?—. Formas seguras de contar créditos. —¿Qué sería de nosotros sin los créditos!— Lluvia, más lluvia.
Combustible en la Tierra: benzina y etanol. Bonzos que se desfiguran por una fuerza invisible, combustión pura, invisible. Todos somos bonzos potenciales —Despréndete, busca tu ser interior—; «cocínate».
Cámaras, lentes en el espejo, en el ordenador; en las yemas de tus dedos. Argos ubicuo. Multitomas, multiángulos. Vas al baño en cien movimientos. Voy en cien taxis distintos. Tiempo real, el pasado es material de archivo.
Archivo. Arribo. Pago, plasma, un pinchazo. Glóbulos rojos, recuento insuficiente. Saldo rojo, paradójico. No hay plasma para volver.

Banco de recuerdos. Entrega de memorias. Recuerdos que serán implantados en quien los puede pagar. Si la vida es en tiempo real, las memorias son la ficción. Suprimo mis primeros cumpleaños, serán recuerdo de algún ricacho en Taiwán. Recibo dos dosis de morfina y tengo derecho a media bolsa de plasma. Todos sabemos que no se consigue plasma. Vendo mi derecho y tengo crédito, no sangre. Podría follar con máquinas, la gente cada vez quiere ver algo nuevo.
I.P. movible. Transmito mis últimos recuerdos. Asignado para misión:
Candidato requiere voluntarios. El voluntario entrega todo esperando que su candidato gane, así, una calle será puesta a mi nombre. La mejor forma de pasar a la inmortalidad (dependiendo de cuánto dure su gobierno).

Soy asignado a zona trece. Barriada infeliz. Candidato exterminó a tres millones de obreros. Las elecciones se dan por conteos en muertes. Tengo derecho a una barriada. Medio gobierno es de mi candidato. Corrí con suerte, media calle es mía; me pido los impares.
¡Taxi!
Subo en cien autos. Soy gobernante. Con suerte sobreviviré. Nadie cree en la suerte. Mis créditos se multiplicaron desde que mi candidato ganó media ciudad.
Barriada de mil nombres. Todos los nombres son de santo, todos los muertos lo son. Barriada Trosky, su comandante presente. Cinco guardias, cientos de miles de cámaras. Múltiples canales. Metandrostenolona. Virilidad y muertes de los más débiles; debería llamarse barriada Darwin.
Comando, rebeldes, insurgentes, contrainsurgentes. Exterminio constante. Jóvenes al servicio. Reclutamiento legal desde los doce años. Filmo ley. Transmito en vivo. Urras, vítores. Doscientos muertos en mi primera noche. Conteos y multiplicación de créditos. Baterías recargables en cada esquina, lámparas de xenón, vigilancia al tope. Difícil salir de casa, del planeta, imposible.

Tiempo real inacabado. Créditos y muertes en detrimento. Mi periodo está llegando a su fin. Transmito y tomo poder de la parroquia. Transfusiones constantes y mi cuerpo una máquina de hemodiálisis perpetua; y pensar que el ruido del refrigerador era desesperante.
El gobernante requiere más impuestos. Nadie sabe en qué se va tanta sangre. Interfiero con mareos en reuniones de veinticuatro horas. Mi tiempo está llegando a su final. Me conecto. Transmito mi conteo. Mis créditos son insuficientes. —¿Qué tiene pensado hacer con su cuerpo?—

Paz. Mi gobernante me dedica doce segundos. Recibo un crédito. Resina será inyectada en mi cuerpo al tiempo que soy inducido en una ensoñación de silosibina. Mis guardias serán beatificados conmigo. Y esta será la forma de ganar la eternidad.

Futuro: Iglesias rebosantes de santos y apóstoles.

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